No se trata ni de un plato indio muy picante, ni tampoco de una revista de interés cultural moscovita, sino de una postura con supuestamente, innumerables beneficios para la salud

Ayer c0mencé la operación vuelta al cole, así que decidí apuntarme a una clase de yoga. Por supuesto he dicho UNA clase de yoga, porque como ya soy experta en el increible arte de “tirar el dinero” y maltratar la propia economía, sólo me apunto a sitios donde me dejan probar antes y no resultan especialmente caros (si son gratis mejor). Ni que decir tiene que me niego a pagar matrícula alguna. Si los gimnasios viven de las matrículas y clases de más pagadas por ingenuas que en septiembre creen que al final del año van a tener la forma física de una top model, y que para el Puente del Pilar, ya han pasado olímpicamente de ir incluso al baño turco (no nos engañemos, es lo mejor del gimnasio) que lo hagan. Yo por mi parte, me niego a caer en esa trampa…. otra vez. Como ya he dicho antes, estoy en terapia para dejar de maltratar mi pobre economía doméstica
Claro que no he descubierto la pólvora, y como hay mucha gente como yo, antes la primera clase era gratis, pero desde hace un tiempo, te la cobran, de forma simbólica pero te la cobran. Incluso en algunos sitios la descuentan del precio del la primera mensualidad si te quedas luego, pero de primeras la apoquinas sí o sí.
Como a pesar de todo resultan baratas, yo me estoy haciendo una experta en probar sitios, a ver si en una de estas encuentro el definitivo, pero por el camino y gracias a ello, he probado cosas increibles de las que hablaré otro día
Una amiga me había hablado durante todo el verano de los beneficios del Vinyasa Yoga. Por si alguien no lo sabe, cosa que dudo, el yoga tiene unas cuantas variantes, que van desde el yoga más relajado y enfocado a la meditación (kundalini) al más físico (Hatha). A mi personalmente kundalini no me gusta, porque yo hago yoga con la sana intención de que se me quede el cuerpo como a Madona de hace unos años, ahora ya se ha pasado de la raya, no para que me den una chapa sobre la meditación etc. Yo para eso me voy a misa de doce, como toda la vida, y luego a la salida me tomo una caña como debe ser. No me trago el sermón budista para luego encima comer zanahorias, y que nadie se ofenda
Yo había probado en unas cuantas ocasiones Bikram, que es el yoga que se hace a 40º y me había encantado. Iba con una amiga los domingos por la mañana, cuando vivía en Madrid, al centro de Divino Pastor, sudábamos un montón, y a la salida con nuestro te, criticábamos a los famosillos que seguían esta disciplina, terminábamos comiendo en la Isla del Tesoro, que es un vegetariano que hay en la calle Manuela Malasaña que está francamente bien. La verdad es que te sentías nueva después de haber sudado y haberte comido una pasta con anacardos para compensar. En Barcelona al principio, también me apunté a Bikram y cambié la comida vegetariana de después por comida indonesia cerca de la Catedral, acompañada por te de jengibre, y también resultó una muy buena combinación. El problema es que Bikram se ha puesto tan de moda que se ha llenado un montón, la sala sigue siendo la misma y la cantidad de gente que lo practica ha aumentado en un 40% mínimo, lo cual teniendo en cuenta que es una disciplina que haces con calor, no resulta nada tentador.
Por ello, decidí investigar vinyasa, ya que mi amiga me había dicho que se trataba de un yoga muy físico, que incluso hacían el pino. A mi esto ya me convenció del todo, porque yo tengo una espinita con lo del pino, ya que nunca he sido capaz de hacerlo, ni con pared, ni puente ni nada.
Por supuesto mi fuente de sabiduría universal, google, me proporcionó un par de sitios en Barcelona, y llamé a uno de ellos porque tenía la página web más elaborada (las páginas web son como los escaparates de las tiendas, tienen que estar cuidados, si no, no entras en el sitio). La clase suelta costaba cinco euros lo que resulta bastante atractivo porque si no te gusta, siempre te puedes ir a la mitad y no pierdes tanto dinero (si te deja el profesor, porque suelen ser bastante bordes en este aspecto). Me dijeron que no tenía que llevar esterilla que me la dejaban ellos y que no me llevase nada de ducha, porque los beneficios de yoga se pierden si te duchas durante la media hora siguiente después de haberlo practicado. A mi esto me parece bastante poco higiénico pero como la clase era a última hora de la tarde, ya me ducharía en mi casa. Yo que soy un poco susceptible, creo que se han ahorrado la ducha y te ponen como excusa que es malo hacerlo.

La clase era como todas las que he ido antes, sobrecargada de incienso, que en parte creo que es para disimular el olor a sudor del ambiente, y mucha gente iniciada, la gente se toma demasiado en serio esta disciplina, para mi que se les sube el incienso a la cabeza. Terminan hablando como los Beatles después de sus viajes a la India. El profesor se dedicó a nombrar QUE NO HACER ÉL, todas las posturas con su nombre indio original. Los iniciados le seguían y sabían perfectamente a que se refería cuando les decía que respiraran y entraran en utthita trikonasana, pero para mi, que Bikram me lo subtitulan, resultó agotador porque me pasé la clase mirando a todo el mundo a mi alrededor para saber de qué narices hablaba el profesor. Lo peor es que la posturita de marras, también la haces en Bikram o en Hatha, pero te dicen cómo hacerla, no cómo se llama. Yo como no tengo intención de ir al Ganges a hacer yoga me importa bastante poco cómo se llaman las posturas, a mi con sudar y definir el músculo me vale.
Al final de la clase tenía ganas de matar al profesor y de paso, a todos los que le seguían cual gurú de una secta, así que me relajé bastante poco. Hoy al menos tengo agujetas así que la parte aeróbica la he cubierto, la de las lesiones espero que no, a persar de que el profesor no se dignó a decirnos si nuestras cervicales iban a sobrevivir, bastante tenía con pronunciar en indio perfectamente
Finalmente he vuelto a buscar otro centro al que voy mañana, espero que la experiencia esta vez sea por fin relajante, por que como no me den la versión doblada de yoga, me paso a las artes marciales, para quitarme el enfado