Vaya por delante que no tengo en gran consideración a los Premios Príncipe de Asturias por diversas razones. Me parecen una humilde copia de los Nobel, un querer y no poder, porque los Premios Nobel son LOS PREMIOS. Y punto. Desconozco si en algún otro país existen premios parecidos, pero hasta donde yo sé en Francia te plantan una medalla y te hacen Caballero de la Orden de las Artes y las Letras y en Inglaterra te nombran Sir. La diferencia es que son condecoraciones puntuales y que se otorgan cuando consideran que una determinada persona ha tenido una actuación sobresaliente en algún campo y por tanto digna de mención y no son obligatorias todos los años ni tienen 9 categorías como le ocurre a los Príncipe de Asturias. Algunos años parece que nuestros domésticos premios se quedan sin candidatos y luego se monta la que se monta, como cuando se lo dieron a Fernando Alonso sin todavía ser campeón del mundo. Cierto es que tenía todas las papeletas, pero parecía que le concedían el premio como quien apuesta en el Casino, por el por si acaso. Y todo esto sin entrar en el aspecto económico pero que debe ser insignificante comparado con lo que se gastan algunos por ahí.

Sea como sea y por la razón que sea, me alegro que le hayan concedido el premio y que le hayan equiparado a personajes de la categoría de Miguel Delibes o Arthur Miller entre otros.
La oferta de su música es extensa y fácil de encontrar, pero como aperitivo aquí os dejo esto. Dejaros arrastrar por su voz.
