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las mejores cañas de Madrid: Los Gatos


<p>Hace poco escribí sobre las mejores bravas de Barcelona, y era cosa de tiempo que redundara sobre el tema de las tapas

<He pasado las Navidades en Madrid, y como no podía ser menos, he tomado las suficentes cañitas y tapitas como para hacer mi ranking particular

Antes de empezar debo decir que en Madrid se tiran las cañas especialmente bien, y como se acompaña cada ronda con una tapa, pues resulta difícil no repetir.

El secreto para tirar bien una caña es el siguiente:

En primer lugar hay que preparar el vaso, seleccionarlo y enjuagarlo con agua fría, este paso es importante para evitar que la se forme mal la espuma y todos sabemos lo importante que es la espuma en la caña.

En segundo lugar el vaso se debe inclinar en un ángulo de 45º con respecto a la columna de tiraje. Es la inclinación idónea para iniciar el desprendimiento de gas y la formación de espuma de forma controlada.

En tercer lugar hay que abrir el grifo con fuerza: Sin miedo, dejando que la cerveza resbale lentamente por la pared del vaso.

Llegados a este punto hay que enderezar lentamente: Cuando el vaso esté medio lleno se endereza hasta ponerlo recto y se baja en mayor o menor medida, controlando la formación de espuma.

Se debe presentar con una corona de espuma compacta y de unos 2 cm de espesor. El vaso se debe presentar con la marca bien visible de cara al consumidor. Si se quiere conseguir una espuma más cremosa en la presentación, se puede ayudar del grifo empujando hacia atrás, en caso de grifo vertical, o estrangulando el caudal de la cerveza abriendo parcialmente el grifo, si es de corte lateral.

Dicho esto, os participo que empezaré mi selección particular (no quiero decir con esto que sean los mejores, son mis favoritos) con Los Gatos. Este establecimiento debe su nombre al apodo que reciben los habitantes de Madrid y se encuentra en la calle Jesús 2, en el Barrio de las Letras, junto a Huertas. En la misma vía, frente al Hotel Palace y la Iglesia de Jesús de Medinacelli, se encuentran el Cervantes y La Dolores y ambos, merecen una entrada cada uno por méritos propios.

Los Gatos es una mezcla entre una casa de un personaje de una película de Almodóvar y una Almoneda de El Rastro. Tiene tal cantidad de objetos en sus paredes y suelo que resulta difícil no perder el tiempo de tomar una de las cañas que te tomas en el bar (quien sea capaz de llegar a un bar y tomar sólo una que lo diga) observando el monaguillo, la Virgen, el sillón de Barbero o la moto.

No resulta difícil que te acompañen la cerveza con un plato de patatas con mejillones, o boquerones en vinagre y unas aceitunas gordales. Lo que resulta más raro, pero no imposible es que te pongan unas gambitas cocidas. Como ya he dicho no es imposible porque yo las he tomado alli. Ademas tienen unas tostas estupendas, como la de jamón de pato, o la insuperable de gulas con alioli, sin olvidar la de pimientos rellenos de atún

Por todo ello resulta una opción estupenda para tomar el aperitivo del domingo después de visitar uno de los Museos cercanos, especialmente el Thyssen o el Prado. De esta forma podemos hacer un maridaje alternativo, para que nadie diga que la cultura está reñida con alternar

En fin que como he dicho antes, no se si será el mejor bar de Madrid, pero tiene tanta personalidad que merece encabezar la selección, no os parece??

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las mejores bravas de Barcelona


Tengo un problema con las bravas en Barcelona, bueno, a decir verdad tengo varios pero relacionados, a saber:

Las bravas nunca fueron mi tapa favorita a pesar de que en Madrid, sean super típicas y esto enlaza con los otros dos problemas, la denominación de origen.  Aquí hay más controversia que en un Madrid-Barça, ya que las dos ciudades están convencidas de que son oriundas de cada una de ellas. Yo por supuesto, siempre he defendido que son madrileñas, no en vano tenemos el Bar Las Bravas en el Callejón del Gato, en donde Valle Inclán se inspiró para el esperpento en sus famosos espejos cóncavos. Así que he llegado a apostar por la denominación de origen y, según wikipedia, no está claro el origen, lo único que varía es que en Madrid se hacen con salsa brava que es una salsa patentada desde los años 60, y en Barcelona se añade alioli (mi tercer problema)

La razón de que a pesar de que no me entusiasmen les dedique una entrada, es que ir a un sitio típico a comer bravas en Barcelona merece la pena porque podrás encontrar las mejores tapas (de las que en Madrid llamamos castizas) de la Ciudad Condal, así que ahí va mi listado particular:

  • Bar Tomás, Calle Mayor de Sarriá 49Tiene fama de ser el que mejor hace las bravas en todo Barcelona, no es mi favorito, pero claro yo no soy muy amante de las bravas.  Para mi merece la pena ir por darte una vuelta por el pueblo de Sarriá, parece mentira la sensación que te produce de estar fuera de una gran ciudad. El sitio es cañí, cañí, tienen poca variedad de tapas y todas son fritas, vamos para ir en invierno lejos de la operación bikini
  • Bar Mandri, Calle Mandri 60. Este bar intenta llegar a la primera posición en fama de bravas, pero le sigue arrebatando el puesto el Tomás, para mi no hay mucha diferencia entre ambos platos, además la carta también es escasa y llena de fritos y rebozados, eso sí, la pechuga de pollo rebozada en trozos pequeños, no será muy sana pero está buenisima. Lo bueno de este bar es que está en una calle llena de oferta de tapas, por lo que sólo por eso, merece la pena ir.
  • La Esquinica, Fabra i Puig, 226. Otro clásico cañí. Tiene tanta fama que puede que tengas que hacer cola en la calle para lograr mesa. Venden litros y litros de vino turbio para acompañar las tapas. La ventaja del sitio es que hay más variedad de tapas
  • La taverna del Clinic, (si, si, con “v”), Rosello 155. Es otro concepto, se trata de un plato de cinco  patatas cortadas en forma de volován, rellenas de salsa brava, de hecho fui con mi novio y el pobre se creyó que se habían equivocado con la ración. No es que llenen pero están buenas. Esta variación en el plato como no, tiene firma de autor, Sergi Arola. Se trata de un bar de tapas caras y de diseño, pero buenísimas, por lo que merece la pena una visita, recién cobrada eso sí
  • Bar Velódromo, Muntaner 213. No es famoso por sus bravas, pero como las tapas están tan buenas y también hay bravas, si que es de visita obligada. Quizás en relación calidad precio es de los mejores bares de tapas de Barcelona, además está abierto de la mañana a la noche, así que resulta fácil probarlo, además de las bravas son buenísimos los platos tipicos catalanes, como el fricandó con ceps, o las mandonguillas con sepia
  • Casa Tejada, Tenor Viñas 3, para mi la mejor salsa brava de Barcelona sin duda, además las patatas están cocidas y luego fritas. En mi humilde opinión mil veces mejores que las del Bar Tomás 

Este es mi listado particular, estoy segura de que me dejo muchos, y estaré encantada de que me comuniquen otros sitios de tapas similares, yo por mi parte prometo ir a probarlos personalmente más de una vez

Lalola es mucha Lola.


Continuamos por la zona de Somontano pero ahora nos alejamos un poquito del bullicio.

Imaginad que os gusta el vino y formáis parte de una ruta vinícola en coche.  Imaginar que buscáis la tranquilidad y el buen hacer al final de una jornada ajetreada de aquí para allá.  Y entonces llegamos a Lalola.  Estamos en Buera, un tranquilo pueblecito a 20km de Barbastro.  Lalola Posada y Restaurante. Que son lo mismo pero no lo son.   ¿La razón? Están en la misma calle, a dos pasos el uno del otro, pero así ni el restaurante molesta a los huéspedes ni estos a los comensales.

Miguel Angel creó de Lalola hace 15 años.  No se bien que circunstancias le llevaron a estos parajes pero ha creado un espacio increíblemente personal.  Hay un pedacito de corazón en cada detalle.   La Posada es pequeña con sólo seis cuidadas habitaciones y una zona común alegre, acogedora y llena de recuerdos.  Un pequeño jardín con mucho encanto, sobre todo si tenemos la suerte de disfrutar de un soleado día de primavera, redondea el conjunto.  Es en este jardín donde se puede tomar un desayuno sorpresa.   Sorpresa porque yo me lo encontré en la puerta de mi habitación en una cestita de picnic de lo más campestre cuando salía pensando que ya se me había pasado la hora del desayuno y me tocaba lidiar con el día a palo seco sin café.  Con las mismas y mi sonrisa de felicidad agarré la cestita y me acoplé en una de las mesitas del jardín al sol

El restaurante de Lalola también es personalísimo, me recordó a alguno de esos pequeños y bohemios restaurantes de París.  Sorprende porque te dan de cenar en el sentido más amplio dela palabra.  No hay carta.  Es menú, pero menú sorpresa.  Lo vas descubriendo a medida que van llegando los platos a la mesa.  Eso sí, con un trato tremendamente amable y cortés te indican que cambiarán cualquier cosa que no sea de tu agrado y te preguntan si hay algo concreto que no te guste.  Me encantó la sensación de dejarse llevar y salvo el vino (cambiamos un Enate por un Estada tinto roble) no hicimos la más ligera variación a la cena.  Consistió en:   Un poco de embutido de aperitivo; una crema de calabacín seguida de una esqueixada.  Continuamos con un poco de longaniza de Graus, luego una ensalada de escarola para aligerar y finalmente una buena ración de merluza.  De postre tomé una estupenda mousse de limón aunque  ofrecían postres diferentes en otras mesas e incluso algunos platos del menú también variaban según la mesa.  Un muy rico menú y suficiente para salir rodando.  Aunque el cambio de vino encareció un pelín el resultado final creo que ronda unos muy aceptables 30€/persona.

La estancia en Lalola se me antoja repleta de pequeñas sorpresas agradables que, al final, es lo que consigue que recuerdes los lugares.  Me llamó la atención sobre todo  la tranquilidad y contagiosa serenidad con que todo parecía ocurrir en Lalola así como el servicio amable y hasta un punto cariñoso que es tan raro encontrar hoy en día.

los mejores makis de Barcelona en On Sushi


La verdad es que la primera vez que fui pasé tres veces de largo porque con tanto diseny en Barcelona, creí que estaba pasando por una tienda de muebles modernos.

Cuando entré lo hice con reticencia porque me parecía el típico sitio de moda, encima japonés, donde me iban a pegar el típico sablazo de moda… y la verdad es que barato no es, porque yo siempre he ido a medio día y por un plato más agua más te, de 20€ no bajas, lo hagas como lo hagas.

Pero los makis merecen la pena, ni tan blandos que se te deshacen en la salsa y necesitas una red para pescarlos, ni tan duros que te hacen sospechar que han estado congelados hasta medio minuto antes de servirtelos.

En On Sushi la materia prima es espectacular. Yo recomiendo los Spicy Tuna con cebolleta y en su punto justo de picante. Imprescindibles también los Tempura Uramaki con láminas de bonito.

No he ido a cenar aún pero a medio día llena el local la gente de las oficinas de la zona. Junto a éste, se encuentra un restaurante también japonés, mucho más modesto, frecuentado por un público más joven.

En resumen, imprescindible para disfrutar de vez en cuando, de unos makis estupendos que se te deshacen en la boca.

C/ Rosselló, 154, 08036

Barcelona934 51 18 47 ‎

empezamos por fin


POR FIN

Después de darle mil vueltas,  “marear la perdiz”,  perder el miedo escénico, y darnos cuenta que no eres nadie sin un blog, empezamos esta aventura con el único fin de compartir con vosotros todo lo que llama nuestra atención. Teniendo en cuenta lo curiosas que somos, prometemos un blog variado. Y como en el fondo  a todos nos entretiene y nos sorprende lo mismo, cuantos más ojos haya mirando, más descubriremos.